Los viajes de traviesín: el mundo de Quitao

Marvin Carvajal Barrantes, Costa Rica
Asesor Nacional de Estudios Sociales

En un precioso y pequeño pueblo de Cartago, donde las personas se dedican a sembrar la tierra, vive Anita, una maestra que ha construido una máquina muy, pero muy rara y extraña.

Ella tiene un perrito llamado traviesín, que es juguetón, travieso, de color blanco, con manchas negras en la oreja, el rabo y alrededor del ojo.

Un día Traviesín sube a la máquina, toca un botón cuadrado de color rojo y la enciende. Entonces, empieza a moverse en formar circular, emitiendo un ruido agudo.

La maestra se da cuenta de lo que sucede, trata de apagarla y ambos desaparecen.

Anita, el perrito y la máquina aparecen cerca de un río. En sus orillas observan que hay muchos árboles y que el sol se mete con fuerza entre sus ramas y hojas, alumbrando el agua cristalina, por que es el inicio de un nuevo día.

El lugar es bonito y limpio, pero ubicado en un territorio y tiempo del ayer, muy lejano del aquí y ahora.

Al lugar llega Quitao, un niño que le encanta contemplar la quietud, paz y belleza del territorio. Su pelo es de color negro, lo tiene algo largo, con un corte redondo que le cubre las orejas. Su piel es morena, no usa camisa, tan solo una pantaloneta triangular. En su rostro, pecho y brazos tiene dibujos en forma de triángulos, círculos y líneas. Usa aretes redondos y un gran collar con piedras preciosas de color amarillo y verde.

El perrito se acerca al niño.

Él se sorprende y retrocede, porque tiene miedo. Traviesín se acerca un poco más y le chupa los pies, guacala...

Quitao se queda extrañado de que no lo haya mordido, mira a la maestra y ella le sonríe, entonces decide acariciarlo.

El perrito se queda quieto y se muestra muy cariñoso con él.

¡Una gran amistad nace entre ellos!

El niño decide llevarlos a su vivienda.

¡Van corriendo y jugando con mucha alegría!

Durante el recorrido, observan, de lejos, a un jaguar que se desplaza, rápidamente, entre los arbustos y árboles; a una águila que en su vuelo luce majestuosa; a una danta y un zahino caminando por la maleza.

Hasta que logran llegar a la vivienda.

¡Quitao, Quitao, se escucha!
¡Alimenta a Telire!, es el ruego de la mamá del niño.

Telire es una perrita que es tímida, frágil y lista.

Anita mira que las casas tienen forma rectangular, son de paja y colocadas en el centro del bosque, a la orilla de un río, con lugares dedicados a la siembra del maíz y del pejiballe.

El niño llega y cuenta lo sucedido a su mamá¼

Ella le dice:

¡Es mejor que se queden con nosotros!

Pronto oscurece.

Los familiares de Quitao encienden una fogata, frotan unos palos dentro de la vivienda. La maestra observa que tienen hamacas que usan para dormir, canastos para el traslado del maíz, una mesa pequeña de piedra donde lo trituran, se llama metate; además, hay unas ollas de cerámica para cocinar los alimentos, son unas vasijas.

El papá del niño se llama Coyoche.

Llega al sitio cargando un animalito muerto, es un venadito que cazó en la montaña. Todos se ponen alegres, porque al día siguiente comerán carne; un alimento muy nutritivo que los hará muy fuertes.

Es hora de dormir.

Anita comprende que tiene nuevos amigos que la ayudarán a encontrar la manera de regresar al aquí y al ahora, a su casa en un pueblo de Cartago.

Al día siguiente, muy temprano, Quitao levanta a Telire, Traviesín y Anita, y les dice:

¡Beban chicha!
Vamos para la parte alta de la montaña.
Necesitamos conseguir carne de ave para cambiarla por sal.

ÉL se coloca el arco, las flechas y la cerbatana en la espalda; agarra una lanza y una jícara (como un vaso), la cual llena con chicha de pejiballe.

Ellos observan que es el inicio de un día radiante y esplendoroso.

De camino por la montaña, por un trillo angosto, en medio del espeso bosque, Quitao dice:

¡No se muevan!

Una serpiente enorme, ancha y larga como un árbol, enrollada en forma de espiral, mueve su lengua, para encontrar una presa, está muy cerca de nuestros amigos.

Es una BOA que se desenrolla, dirigiéndose a un árbol cercano, para subir donde está un pequeño monito de color negro con blanco¼ El monito no tiene escapatoria.

En ese instante llega la mamá del monito, lo coge de la mano y dan un gran salto a la rama de otro árbol.

Nuestros amigos aprovechan la oportunidad para escapar del gran reptil.

Ahora, la mirada de Quitao se dirige a parte alta de la montaña. Quiere cazar águilas o gallinas de monte. No pasa mucho tiempo, cuando ve una gallinilla, pone una flecha en su arco y con gran puntería la mata.

Traviesín y Telire olfatean el ave y emiten un gemido lastimero.

Quitao dice:

¡Anita, recoja y lleve a la gallinilla!

¡Vamos para la tribu del cacique del Guarco!

Anita queda sorprendida por la conducta grosera del niño. Se pregunta, ¿Por qué lo hará?

En dicha tribu están de paso los nativos que vienen de Quepos, un lugar que está cerca del mar; ellos quieren cambiar la sal y las hamacas por la carne de ave que trae Quitao.

Nuestros amigos logran obtener la sal y entonces emprenden la caminata de regreso a la vivienda de Quitao, los reciben como héroes, la carne que consiguió Coyoche tendrá ahora un sabor más agradable.

Cerca del mediodía, todos suelen estar en el río, para refrescarse y jugar un poquito.

De repente, escuchan un ruido, es como una máquina.

Anita comprende que es la suya y llama a Traviesín para ir en su búsqueda.

Quitao y su papá los acompañan.

Cuando la encuentran, ven que sobre la máquina está la BOA, la gran serpiente. Entonces, Coyoche trae una danta y la suelta para distraerla; el reptil la sigue.

Nuestros amigos aprovechan la oportunidad para despedirse de Quitao y tocar el botón rojo que, según ellos, los llevará al aquí y ahora.

Nuestros héroes aparecen en otro sitio y tiempo, están en Puerto Limón; observan a lo lejos una pequeña islita, de donde sale una carabela con rumbo a la costa, es un barco de madera.

Anita dice:

¡Es igual a la que he visto en las películas de piratas!

La maestra alza al perrito, por que está muy asustada.

Bueno continuaremos narrando la historia de los viajes de Traviesín en el "Mundo de Garabito el hijo de Quitao".